La presión de trabajo influye en la efectividad del tratamiento de 3 formas distintas:
1.
La presión influye en el ángulo de pulverización: a mayor presión, mayor ángulo de pulverización. Si la presión es demasiado baja (menor a 1,5 bar en boquillas de abanico y de 3 bar en boquillas INJET), el ángulo de pulverización no alcanzará para el correcto solape de chorros y para asegurar una correcta uniformidad de distribución.
2.
A presión elevada se produce una mayor proporción de gotas pequeñas, las cuales se depositan solamente en las partes altas y exteriores del cultivo. También estas gotas son más sensibles a los efectos del viento.
3.
A mayor presión se consigue:
• Una mayor penetración de las gotas grandes.
• La creación de cierta turbulencia de aire que posibilita que algunas de las gotas pequeñas se depositen en el envés de las hojas, especialmente cuando se emplean boquillas convencionales de pequeño calibre.
Presión recomendada para tratamientos con boquillas convencionales y de baja deriva.
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Se puede recomendar de forma general una presión entre 2 y 3 bar para boquillas de abanico convencionales y boquillas de baja deriva.
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En aquellos cultivos muy densos, donde se precise de una elevada penetración en la vegetación – caso de herbicidas contra plántulas de malas hierbas en cultivos con vegetación vigorosa – la presión puede alcanzar hasta 5 bar empleando boquillas de mayores calibres (03, 04 y mayores).
Presión recomendada para tratamientos con boquillas INJET.